Alguna desaventura tropical de poco valor ha postergado nuestra cita habitual
y ahora, mientras una pequeña ardilla está haciendo alegras
acrobacias en cima de una “flor de niño” cercana podemos
reanudar el hilo de un discurso suspendido.
Ya estamos en julio y entonces hemos ingresado desde hace poco en el verano
tropical; del punto de vista climático, que es el aspecto mas interesante
para el bienestar del bosque local, digamos que las condiciones son mucho
más favorables que las del año pasado en la misma fecha.
En efecto a un invierno más clemente - donde entendemos por clemente
la considerable cantidad de agua caída y no viceversa (en honor
de la verdad tampoco excesivas sino constantes)- sigue un verano anómalo
con presencia de lloviznas anómalas.; cosa que no se detectaba de
algunos años, dejándonos por un momento vislumbrar la posibilidad
de la llegada del fenómeno del “niño” con sus
cargamentos fuera de estación de lluvias excepcionales. Pero pese
al calentamiento de las aguas oceánicas y entonces de las condiciones
propicias para nuevas precipitaciones, las livianas lloviznas ocurridas
realmente no son suficientes para poder justificar su llegada. Llamémoslo “embrión
de niño”, que pero no nos molesta de nada si es verdad que
el suelo de la finca se encuentra todavía húmedo y el riachuelo
presente aún posee buena reserva hídrica; si recordáis
el año pasado la situación era en cambio casi dramática…algo
es siempre algo.
Si además a esto añadimos la mayor atención del estado
ecuatoriano a proyectos de conservación de los bosques existentes
y tambien su participación en proyectos de reforestación
a corto y medio plazo en zonas donde los bosques ya han desaparecidos,
con el consecuente aumento de la atención publica al problema, se
enciende una pequeña luz de esperanza en un panorama de ceguera
general.
En lo especifico para nosotros de la “finca il Peperoncino”esa
luz lejana se convierte razonablemente en motivo de satisfacción
adicional al saber que de sus 79 hectáreas disponibles más
de 49 podrán ingresar dentro de los limites del proyecto de conservación
antes mencionado (identificado come proyecto “socio bosque”);
es sencillo poder expresar la razón de esto considerando que 12
años atrás cuando hemos decidido dedicarnos a ella, en cambio
estaban presentes máximo 6 o 7 hectáreas de bosque virgen
y la restante parte eran exclusivamente dehesas obtenidas de anteriores
cortes indiscriminados. Significa entonces que la naturaleza ha logrado
encontrar en sí misma la fuerza para regenerarse espontáneamente
pese al breve lapso de tiempo transcurrido.
Nosotros humanos hemos colaborado cierto, pero únicamente por lo
que se refiere al amor y al empeño dedicado, a la parte “estética” de
su mantenimiento y a la funcional, ya que otras 5 hectáreas (fuera
de las 49 antes identificadas) han sido sembradas con plantas frutales
y arboles maderables nativos y en vía de extinción ….
Que gracias a la humedad de este periodo navegan hacia un futuro mejor.