Hola a todos
nos encontramos de nuevo cuando aquí en Manabí
el invierno tropical ya comenzó desde hace veinte días.
Un poquito de agüita, muy poca en verdad, necesaria pero como se fuese
verdadera lluvia;
útil por ejemplo para trasplantar arboles de toda variedad, madera
valiosa,
frutas dulces y perfumadas, flores entretenidas; también para transformar
con la velocidad de un rayo paja seca en un manto de verde cambiante
o troncos sufridos en frondosas majestades, dueñas de las alturas.
A este punto esperemos que la cosa sigua por más tiempo,
ya que siempre lograríamos encontrar rincones escondidos donde poder
sembrar otras plantas
y otros árboles; algunos aquí, otros
ahí, todos mesclados,
conforme la idea
de dar relieve a la componente casual;
ósea imitar la manera en la cual el bosque espontáneamente
actuaria;
como podría hacerlo un hombre, la única diferencia.
ùEl objetivo de la finca es de realizar un proyecto que nunca podría
ser considerado definitivo,
ya que el empeño tiende a la progresión permanente: lo realizable,
el porvenir sin límites temporales que una sola vida podría
abarcar;
el enriquecimiento continuo a través de la renovación de
los ciclos y la colaboración entre la naturaleza
y la cultura humana, espontánea la primera y honesta la segunda.
Y si además lograríamos también cosechar algo luego
tanta labor
y con esto mejorar todavía, bienvenidos, ¿no os parece?
Únicamente entonces seria concedido de saber que has trabajado de
la forma correcta
y en esto se ubicaría el moderado placer de la victoria; esperemos
lograrlo algún día;
significaría también que toda la naturaleza presente
en su conjunto habrá logrado ser viva y sonriente como es justo
que sea….